¡Mi primera vez con el sexo anal!

Durante toda mi época de colegio y universidad, escuché hablar a muchos de mis amigos hombres sobre la experiencia del sexo anal. Interminables anécdotas sobre lo bien que se sentía para ellos poder practicarlo, algunos «divertidos» relatos sobre lo que salió mal y otras tantas casi que, «académicas» enseñanzas sobre cómo hacerlo bien y disfrutarlo al máximo.

Para ellos, éste tema era una fantasía que había que realizar al menos una vez en la vida, sin duda una experiencia digna de ser contada con orgullo, pero, siempre me llamó la atención que para mis amigas, no era más que un tema tabú, perverso, «cochino».

Tuve muchos novios a lo largo de mi paso por la universidad y con ellos, muchos encuentros sexuales y experiencias que sin duda disfruté hasta el último aliento, pero como para nosotras (hablando por mi grupo de amigas y conocidas del género) era una práctica casi que imperdonable de realizar, siempre me abstuve de cumplirle ésta fantasía a mis parejas.

Hace dos años, después de terminar mi carrera y encontrarme en casa como una graduada sin ninguna oferta laboral disponible, comencé a buscar otras alternativas, y en mi búsqueda encontré el Modelaje Webcam como una opción de iniciarme en el mundo laboral y por supuesto una experiencia de la cual sacaría todo lo mejor que pudiera.

Pues resulta que comencé mis experiencias virtuales y poco a poco comencé a indagar, de forma cada vez menos tímida, sobre el asunto. Mis usuarios me permitían hablar abiertamente de mis inquietudes y fue así como supe de primera mano, todo lo que una mujer debe saber; juguetes, lubricantes, técnicas, posiciones…

Pero como toda mujer, claro, quería que mi primera vez fuera algo especial, memorable.

Finalmente llegó el día. Después de mucho hablar del tema, me decidí a realizar la fantasía, con uno de mis usuarios frecuentes, y le vendí aquel show, en solitario, pero con él como animador.

Con ropa sensual, un Big Butt Plug  y una par de Lovehoney, empezó la noche. Él iba a ser mi guía y yo sería por supuesto su sumisa damisela.

Comenzó por hacerme bailar un poco para relajarme, algo de vino y unas cuantas bromas, pidió que le mostrara los senos y así lo hice, luego me toqué un poco para complacerlo y el comenzó a pedirme que tomara un poco de lubricante, que acariciara mi ano y suavemente deslizara un dedo, por supuesto fue algo extraño, pero a ése punto yo también quería más, luego me pidió comenzar a moverlo adentro y afuera, despacio, un poco más rápido, un poco más de lubricante y otro dedo, tres fue nuestra señal para hacer uso de nuestros juguetitos sexuales; un consolador mediano el cual llené de aceite para la ocasión, él me guió con su voz y mis manos me mostraron lo desconocido.

Despacio fui perdiendo el miedo, al principio una presión que por momentos me hizo querer desistir, pero con cada nueva entrada y salida, una sensación placentera que me hacía querer ir por más y más rápido hasta poder gritar de placer. Con cada gemido él se iba acercando más y más al orgasmo y yo con cada suplica de ir más rápido también iba acercándome al éxtasis total… Finalmente ninguno de los dos pudo contenerse y estallamos en jadeos, suspiros y cuerpos mojados. No hace falta decir que me gustó más de lo que hubiera pensado y fue un extra que ése día también me iniciara en los idilios del squirt…

Ahora soy la reina de los anales y espero poder seguir ejerciendo con orgullo el título por un buen tiempo…

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